domingo, 29 de enero de 2012

Capítulo 29

Olga se marchó también. Prefería estar sola. Pensar en lo que había echo. O en lo que no. Debió decírselo. Debió decirle que todavía lo amaba, aunque él no le correspondiese, tuvo que haberlo echo, y no fue capaz.
No podía olvidar el odio, el rencor y la tristeza tan grande que había visto en los ojos de Raúl en cuanto se lo dijo.
Todo había terminado. Ya nada tenía sentido. Ahora solo quería huir, olvidar, encerrarse en su cuarto bajo las mantas y no salir jamás.



Al día siguiente cuando pasé a buscar a Javier para ir al hotel, seguía sin saber nada de Olga ni Raúl, y por lo que me habían dicho los demás, ellos tampoco.
Llegué puntual a su casa y ya me estaba esperando en la puerta.
-Te aseguro que estoy muerto de curiosidad. ¿Qué tienes pensado?
-Ya lo verás cuando lleguemos. ¿Has avisado de que no irás a dormir?
-Si, y no veas la cara de sorpresa que tenían mis padres.
-¿No les habrá molestado?
-Para nada. Piensan que me han abducido y que soy distinto, pero no me importa porque estar así me hace feliz.
-Y a mí. De verdad espero haber acertado con el regalo. Tal vez debería haberte comprado un anillo también pero pensé que ahora mismo y después de todo lo ocurrido entre nosotros, esto es lo que mejor nos irá.
-Sea lo que sea en lo que has pensado, estoy seguro de que me encantará.
No os contaré todo porque de este modo no terminaría nunca pero la sorpresa le encantó.
La habitación que había reservado era preciosa y no le faltaba ningún detalle.
Tomamos vino para la cena, comimos de maravilla, el postre fue muy dulce y la sesión de spa nos dejó nuevos.
Aquella fue la noche más hermosa de mi vida. Poder dormir con el amor de mi vida fue increíble. Lástima que hasta que no tuviésemos casa propia aquello no sería diario, pero algún día...


-He pensado que podríamos hacer una escapadita, ¿qué te parece?
-¿Una escapadita donde?
-A ver a mis padres. ¿Te gustaría?
-¿No te parece un poco precipitado? Recién estamos empezando una relación y me parece que lo estamos apresurando un poco todo. Necesito un poco más de tiempo.
-¿Por qué me pediste que saliese contigo? ¿Qué fuese tu chico?
-Porque es lo que quiero.
-Me parece que no tienes muy claro lo que quieres. No sabes que hacer en realidad. Dices que quieres estar conmigo pero puedo ver en tus ojos que no puedes dejar de pensar en él. Sigues enamorada de él.
-Es algo que no puedo dejar de sentir de un día para el otro. Pensé que precisamente tú comprenderías que no es algo fácil. ¿Todavía amas a Mónica?
-Es distinto.
-¿Por qué es distinto?
-Ella está con otra persona y se aman. Yo no tendría ninguna posibilidad de lograr que ella me amase.
-Que Raúl no esté con nadie no tiene nada que ver. Es libre de salir quien quiera.
-El problema está que la persona con la que quiere estar ahora mismo está conmigo y no voy a ponérselo fácil.
-No tienes ni idea de lo que estás diciendo.
-Me parece que tu tampoco. Hay algo que quiero que me digas y que seas sincera conmigo. ¿Crees que algún día podrás olvidarte de él y verle solo como amigo?
-No lo sé. Lo intenté muchas veces y nunca fui capaz.
-Entonces no es tan mala idea que te alejes unos días de él. Eso te  ayudará a ver las cosas desde otra perspectiva.
-Está bien. ¿Cuándo quieres que nos vayamos?



Raúl despertó aquella mañana empapado en sudor. Las pesadillas le habían atormentado durante toda la noche.
Imágenes de Santi con Olga. Era insoportable.
Dani le llamó una hora más tarde, después de que se duchase y vistiese para salir a dar una vuelta.
-¿Qué pasa?
-Tío siento ser yo el portador de malas noticias, pero Lidia me ha llamado hace un rato para decirme que Olga las citó para decirles que después de año nuevo se va unos días a conocer a los padres de Santi.- Raúl desconectó momentáneamente mientras las pesadillas volvían a su mente una y otra vez.- Tío me estás oyendo. Se la lleva lejos.
-No puede ser… No puedo dejar que se marche, y no es negociable.
Colgó, cogió la chaqueta y salió apresuradamente de casa.
Llamó insistentemente al timbre de la casa de Olga pero no había nadie.
Probó suerte volviendo a casa para llamarla al móvil. No lo cogía.
¿Qué podía hacer ahora?
Ocultó la cabeza bajo la almohada y allí se quedó.


Ya habían pasado unos días desde que sabíamos que Santi se llevaría unos días a Olga con él, y aunque el que más dolido era Raúl, a todos nos sabía mal que no tuviesen una oportunidad que realmente se merecían ambos.
Olga había tomado una decisión. Quería olvidar su amor imposible por Raúl y empezar una relación con Santi.
Santi creía que si se llevaba unos días a Olga, eso haría que ella llevaría mejor la separación pero había un problema y es que Raúl correspondía finalmente a sus sentimientos y ahora estaba desesperado.
Olga se marchaba. ¿Qué podía hacer?
Respiró hondo. Todavía contaba con unos días.
Santi no se llevaría a Olga con él hasta después de año nuevo.
<<No puedo perderte ahora, ¿Qué hago?>>
Para colmo, Olga no contestaba a sus llamadas y empezaba a estar realmente desesperado.
Probó suerte de nuevo a llamarla al móvil. Había estado pendiente de si aparecía alguien en su casa, pero nada.
-¿Si?- casi se cayó de la silla cuando ella contestó al fín.
-Ho… Hola soy yo.
-¿Qué pasa Raúl?- preguntó ella tras un largo suspiro.
-¿Es cierto?- no era necesario que especificase.
-Si. Nos marchamos unos días después de año nuevo. Estaré de vuelta para cuando empiecen las clases.
-¿Por qué haces esto? ¿Tanto me odias?
-¿De verdad me estás preguntando esto? Todo esto no tiene nada que ver contigo. Es mi vida.
-Pero…
-No quiero oírlo. No puedo creer que seas tan egoísta Raúl. Eres un idiota y aun así…
-¿Qué? ¿Aun así que…? Por favor, dímelo.
-No. Nunca más Raúl. Te dije que te arrancaría de mi corazón como fuese y tengo que hacerlo porque ya no puedo más. Si no me alejo de ti, mis sentimientos hacia ti acabarán conmigo.
-¿Todavía sientes algo por mí?
-¿Por qué demonios piensas que hago todo esto si no?
-¿Entonces no sientes nada por Santi?- preguntó esperanzado de golpe.
-Algo siento.- saber aquello fue como una jarra de agua fría.- De no ser así seguramente mi corazón estaría roto en millones de pedazos.
Otra jarra de agua fría.
-Perdóname- no sabía que otra cosa decir.- Soy un idiota. Tienes toda la razón.- Te deseo suerte con Santi.
Olga cerró con fuerza los ojos tratando de ocultar las lágrimas que amenazaban con salir a borbotones y colgó.
No tenía ningún sentido continuar con esa conversación, ni tampoco para creer que aun había una pequeña esperanza para ellos. La idiota era ella.


Finalmente nos citó a todos en la cabaña. Necesitaba consejo.
Él creía que había echo lo correcto, pero lo correcto no siempre es lo que nos hace felices y en esta ocasión no podía ser más cierto.
-Le he deseado suerte con Santi.
-¿De verdad eres tan idiota?
-¿Y que otra cosa podía hacer?
-Tal vez decirle la verdad. ¿Por qué te cuesta tanto decirle que estás enamorado de ella? ¿Todavía no lo tienes claro?
-Estoy seguro de ello.
-¿Y entonces?
-Ella ha tomado su decisión. Prefiere estar con Santi y yo debería apoyar eso.
-No tienes remedio. ¿Qué tiene que pasar para que reacciones? Está bien que aceptes su decisión, pero ella tiene que saber cuales son tus sentimientos antes de cerrar esa puerta definitivamente. Está escogiendo engañada, sin saber que la amas. Olga no se merece eso.
-Puede que tengas razón.
Por el momento, Lidia e Isa llevaban toda la conversación, por lo que los demás no quisimos interrumpir. Con sus palabras, Raúl daba muestras de comprenderlo, pero supongo que en el fondo, todos nos preguntábamos si haría algo.


Los días siguientes prácticamente ni nos vimos. Javier y yo pasábamos tanto tiempo juntos como podíamos. Él venía a casa o yo iba a la suya y así de paso charlaba con Nico, quien parecía que solo deseaba que terminase el año para volver a Cádiz.
Hubo un día en que le encontré en su habitación hablando con sus amigos a través de la cam.
-¿Como estás tío?- preguntó Salva.
-Necesito volver ya. Seguir aquí me está volviendo loco. Tengo que desconectar de una vez por todas.
-¿Cuanto hace que no ves a Mónica?-continuó Quique.
-Desde hace dos días. Creo que hoy iba a venir.
Antes de que los chicos pudieran decir algo más, llamé a la puerta.
-Pasa.
-Hola Nico.
-Hola preciosa. Acercate. Estaba hablando con los chicos.
Miré a la pantalla. Los chicos me saludaron y yo les devolví el saludo.
-¿Donde están las chicas? ¿Las estáis cuidando?
-Nunca fallaremos en una misión tan importante.- se apresuró a decir Rafa.
-Así me gusta. Siento haber interrumpido vuestra conversación chicos, y siento también haber escuchado parte de ella.
-¿Nos oíste?
-Si y me parece que deberíamos hablar.
-Puede.- se volvió hacia la pantalla y le habló a los chicos.- Hablamos más tarde. Recuerdos a las chicas.
Tras despedirnos, Nico apagó el ordenador y me pidió que me sentase.
-¿Donde está mi hermano?
-En la ducha. Ahora hablemos. ¿Te duele que venga?
-Si. No voy a mentirte. Para mí no es fácil. Que haya accedido a rendirme no significa que lo tolere. No voy a interponerme si eso te preocupa, pero cuanto antes me vaya, más fácil será para todos.
-Eso no es verdad. Quizá sea lo mejor para ti Nico, pero piensa en tu familia. Tus padres, tu hermano... Todos te extrañaran.
-¿Tú también?
Asentí.
-Irme es lo mejor. Ya he sufrido bastante con todo esto. Necesito alejarme de vosotros. De ti.
Asentí de nuevo.
-Lo entiendo. No estoy de acuerdo, pero lo entiendo.
Dejé que me abrazase y que me dijese de nuevo cuanto me quería. Después me soltó y salió de la habitación.


Finalmente llegó fin de año.
Raúl y Olga no habían hablado desde la última vez. Ella apenas pasaba por casa. Se había refugiado tanto en su relación con Santi que ni siquiera nosotras sabíamos nada.
Parecía que ahora era ella quien quería dejar todo atrás.
Aquel año, mi familia y la de Javier pasó junta la Nochevieja y fue mucho mejor de lo que esperaba.
Para empezar, Clara y Sebastián anunciaron que iban a ser padres, lo cual puso a las madres de ambos de buen humor.
Me alegraba mucho por ellos, sobretodo porque Clara me había contado que al principio Sebastián no estaba de acuerdo.
Mis padres les abrazaron a ambos deseándoles lo mejor. Al fin y al cabo les conocían desde siempre.
Nico estuvo bastante hablador. Supongo que para no preocupar sobretodo a sus padres.
Consiguió hacernos reír a todos.
Entre los dos contamos lo ocurrido en Cádiz.
-Todavía me cuesta creer que camelase tan rápido a mis amigos. Ellos que siempre han sido pasotas a más no poder...
-Eso es debido a mi encanto natural.
-Debe ser eso.
Más risas.

Año nuevo lo pasamos con la pandilla. Bueno, menos Olga, que por fin dio señales de vida para decir que iba a pasar el día con la familia.
Raúl estaba cada vez más irritante. No había vuelto a decir nada acerca de Olga ni de sus sentimientos. Tal vez se había rendido del todo.

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