El viaje hasta la casita de la playa fue muy divertido. Nos la pasamos recordando viejas historias de cuando éramos pequeños y nos reímos especialmente de una que tenía que ver con Dani.
Resulta que siempre ha sido muy travieso y un día estábamos en clase y había un chico que siempre competía con él para ver cual de los dos era más travieso.
Dani decidió que ya estaba cansado de tanta tontería y quiso parar de modo que un día, cogió un huevo de su casa para ponérselo al chico en cuestión en su silla para que se sentara sobre él. Lo que no previno fue que el chico le descubrió y le pegó el cambiazo sin que se diese cuenta.
Cuando chafó el huevo juró que se vengaría, pero aquel chico se mudó antes de que Dani planease su venganza.
El pobre se quedó hecho polvo y dejó finalmente de hacer travesuras. Al no tener a nadie con quien competir, ya no tenía sentido.
Llegamos a la casita bien entrada la noche. Estábamos todos muertos de hambre y ninguno tenía ganas de ponerse a cocinar. Ni siquiera Isa.
Claro que habíamos devorado algunas cositas por el camino pero ya apenas notábamos el efecto.
-¿Qué tal si pedimos unas pizzas?
-¿Y nos las comemos en la playa?
-¡Genial!- tras ponernos de acuerdo para decidir de que íbamos a pedirlas y mientras esperábamos la interminable media hora para que las trajeran, subimos a las habitaciones para deshacer el equipaje.
Miré la mesita de noche y al ver la hora llamé a Clara.
-Tranquila que ya estoy en el parque. Recuerda que tuve que pasar a buscar a Hailey. Espero que tu amigo no tarde porque Sebastián me esta esperando en el coche para ir al cine.
-Seguro que no tarda. Seguramente me esperará en la zona de los columpios y no olvides que su perro es un pastor alemán oscuro.
-Lo se. Ya me acuerdo. Tu disfruta de lo que queda del verano que yo ya me encargo de tu chico.- oímos un ladrido de fondo y de pronto Hailey empezó también a ladrar.
-Debe de ser él. Cuelgo antes de que Hailey te arranque el brazo para ir en su busca.
-Pásatelo muy bien que seguro que cuando volváis, volverás a verle.
-Ojala que tengas razón.- desee que fuese cierto antes de bajar a reunirme con los demás.
-¿Tu eres el chico que había quedado con Mónica?- ¿Por qué preguntaba si ya se habían visto antes?
-Si.
-Soy Clara, amiga de Mónica. Ella no ha podido venir y me pidió que te diese esto. Aquí lo explica todo.
-Gracias.- como Hailey ya había echo lo suyo y como a ella la estaban esperando se fue.
Nico se quedó allí mientras Hobbie miraba tristemente como Hailey se iba sin jugar con él. Después de que Hobbie hiciese de las suyas un rato volvió a casa hecho una furia. No podía creer que su hermano se hubiese fijado en alguien que no daba la cara y mandaba a una amiga en su lugar.
Seguro que en esa carta no había más que excusas tontas.
Subió a la habitación de su hermano para ver como se encontraba y de paso contarle lo ocurrido.
-¿Por qué has vuelto tan pronto? ¿Qué has hecho?- se incorporó de golpe dispuesto a matar a su hermano si había metido la pata en algo.
-Yo nada. Ni siquiera ha aparecido. Mandó a una de sus amigas para darte esto.- se sacó la carta del bolsillo y se la entregó.- No vale la pena “melli”. Olvídate de ella.
-Ojala que fuese así de fácil.
-Te entiendo.
-¿No has dejado aun de pensar en aquella chica misteriosa?
-No he podido. Cada vez que pestañeo siento que la veo. Me hubiese gustado que la vieses para que me entendieras.
Dejó a Javier solo para que leyese tranquilamente la carta.
“Querido chico tímido, no se como empezar a disculparme.
Primero por no haberte preguntado el nombre y después porque esta noche no podré estar ahí contigo.
Mejor será que empiece por explicarte el motivo.
Después de seleccionar lo que iba a ponerme esta noche y dejar mi habitación echa un asco, una de mis amigas me llamó para invitarme junto con el resto de mis amigos a la casita de la playa de sus padres.
Por motivos que ahora no te puedo explicar, y no descarto hacerlo más adelante, me irá bien ir con ellos.
Estaré fuera hasta finales de agosto y espero que no te enfades mucho conmigo porque me encantaría verte cuando vuelva.
Nos marchamos esta tarde a las seis y ojala que te hubiese conocido antes para que pudieras venirte con nosotros. (no puedo creer que haya escrito esto)
Tengo que admitir que sí, soy tímida pero no me importa porque así soy yo.
En fin, recibirás esta carta mediante Clara, mi mejor amiga. Se lo he pedido como favor porque debo reconocer que me pondría muy triste si no volviese a saber nada de ti.
Ahora tengo que ir a preparar el equipaje. Por favor, permíteme que podamos volver a vernos.
Con cariño, Mónica.
PD: Quedamos el 1 de septiembre por la noche en los columpios. No me falles.”
-¿Y que voy a hacer yo sin ti hasta septiembre?- se preguntó en voz alta. Menos mal que Nico iba a quedarse unos días.
Yo, mientras tanto, pensaba lo mismo que él, y más cuando estábamos en la playa comiéndonos la pizza. Se estaba tan bien allí que no queríamos irnos. De haber estado permitido, habríamos dormido allí mismo.
Estaba un poco incómoda conmigo misma por desear en aquellos momentos estar antes con el chico misterioso que con mis amigos de siempre.
-¿Te preocupa algo?- Luis se acercó a mi para llenarme el vaso de agua.
-No.
-¿Pero te falta algo?
-Si.
-¿Quieres que nos escapemos mañana?
-¿Y a donde quieres ir?
-A buscar al chico del parque.- ¿Cómo demonios podía saber que pensaba en eso si yo no le había contado nada?
-¿Lo harías por mí?
-Sabes que eso no se pregunta. Yo se que a ti deben pasarte cosas con él, porque a pesar de intentar ser tu misma todo el tiempo, no puedes engañarnos al intentarnos ocultarnos esto que te pasa. Somos amigos y siempre podemos contar con los demás. Se que te preocupa que ellos se preocupen después de lo ocurrido y además estoy seguro de que tienes tus motivos para no habérnoslo dicho, pero créeme que no soy él único que esta seguro de que te pasa algo.
-¿Entonces ya os habíais dado cuenta?
-Si. Lidia habló con nosotros después de hablar contigo y decirte que nos veníamos. Dijo que en cualquier otra ocasión habrías dado saltos de alegría, y esta segura de que es por Santi.
-Pero eso no es cierto.
-Pero es la única verdad que conocen. Están todos preocupados y yo no puedo decirles nada porque debes hacerlo tú.
-Hablaré con ellos mañana.
-Me parece bien. ¿Y respecto a lo otro que te he dicho?
-No me parece justo hacerlo. En el fondo, estáis todos aquí para distraerme y yo no quiero estropearlo.
-¿Estás segura?
-Lo estoy. Además, si todo sale bien, le veré en septiembre.
-¿Cómo es eso?
Le conté lo de la carta y lo que Clara había echo por mí.
-Supongo que tú tenías razón. Yo también siento que es él.
-Entonces sigue adelante y que no te detenga nada.
-Gracias- me apoyé en su hombro y cerré los ojos mientras escuchaba las olas romper contra las rocas. Creo que fue entonces cuando me dormí.
Se que alguien me llevó hasta mi cuarto, solo que no se quien, porque al despertar no recordaba haber ido sola hasta allí, además, seguía vestida y pese a ser un completo desastre a veces, sabía con absoluta certeza que jamás me metería en la cama con la ropa puesta.
Bajé a desayunar poco antes de las diez y ya estaban todos despiertos.
-¡Buenos días!- estaba más que contenta. Había dormido genial y para postre había soñado con él.
-Buenos días- contestaron todos a la vez.
-¿Por qué no me habéis despertado?
-Pensamos que querrías dormir. Parecías tan cansada anoche que tuvimos que llevarte en brazos hasta la cama.
-¿Quién me llevó?
-Yo- contestó Dani.
-Pues muchísimas gracias- dije rodeándole con los brazos y besándole en la mejilla. También aproveché para arrebatarle una tostada.
Al ver que todos me miraban con interés, decidí que ya iba siendo hora de contarles la verdad. Me senté en una de las sillas y les hablé con sinceridad.
-Se que pensáis que me pasa algo y tenéis razón. Lamento mucho no haber sido sincera desde un principio. Por el momento no puedo contaros mucho, salvo que no se trata de Santi.
-¿Entonces de que se trata?- preguntó Lidia.
-Es por un chico que conocí el otro día cuando fuimos a la cabaña. No se como explicarlo pero me encantó y me sentí tan bien a su lado que no quise deciros nada para no preocuparos. Lo siento mucho. Debí darme cuenta de que no hacia lo correcto.
-¿Entonces hay alguien?- preguntó Raúl. Por un momento temí que volviese a suceder algo y creo que por como le miró, Olga también.
-Si.
-Pues me parece genial.
Aquello era demasiado. Nos hubiésemos esperado cualquier reacción salvo esa. Siempre que creía que no podía sorprenderme más, hacia o decía algo que conseguía desconcertarme.
Después de desayunar, fuimos a la playa a tomar el sol y también a darnos un baño. El agua estaba genial. Hacia mucho tiempo que deseaba hacer una escapada como aquella con ellos y por mucho que extrañase a mi chico misterioso no iba a estropearlo. Algo me decía que me esperaría hasta septiembre. O al menos esperaba que lo hiciese.
Después de pasar casi toda la mañana en la playa, a mediodía volvimos a la casa y preparamos algo ligero para comérnoslo en la terraza.
Se estaba tan bien allí que decidimos hacer lo mismo por la noche.
Por la tarde, bajamos al pueblo para mirar tiendas y tal vez comprarnos algo. Había cosas increíbles en las tiendas pero lo que más nos gustó de todo, fue el mercadillo. Allí fue donde me compre una camiseta blanca de lino y la falda a juego. Esperaría a estar algo más morena para ponérmelo y estaba deseando hacerlo. Suerte que no me costaba ponerme morena.
También había unos pendientes preciosos hechos por ellos mismos que no pude evitar comprarme.
De hecho casi podía decir que había renovado mi vestuario de verano porque nos volvimos locos para meter todas las bolsas en el maletero.
-Me parece que te has pasado.
-Yo también lo creo, pero no he podido resistirme. Era todo precioso.
-Somos conscientes- pero Dani era el menos indicado para decirme nada porque prácticamente la mitad de las bolsas eran suyas.
De vuelta a la casa de la playa nos burlamos de él por todo lo que se había comprado y le pedimos que nos hiciese un paso de modelos nada más llegásemos.
-Ni hablar. Me niego.
-Que lástima. Con lo que a mí me apetecía ver como te queda todo.
-Bueno creo que no me queda más remedio si me lo pedís así.
Todos sabíamos sin embargo que si Lidia no hubiese dicho aquello, él no habría aceptado.
Nada más llegar, nos sentamos en el sofá y esperamos a que Dani se cambiase para ver que se había comprado y tal y como esperábamos le quedaba todo genial, hasta Lidia se encaprichó de algunas prendas y le pidió que se las dejase alguna vez. No es necesario decir lo encantado que estaba con la idea.
Cuando íbamos a ponernos a preparar la cena, Clara me llamó para contarme como había ido todo.
-Perdona que no te llamase antes. He estado liada con las clases y con todo esto de la boda.
-No pasa nada. ¿Cómo fue todo?
-Pues bien. Le entregué la carta tal y como me pediste y después me fui al cine.
-No sabes como te lo agradezco.
-Por cierto, es muy guapo.
-¿Verdad que es lindo?
-Espero que sea igual de lindo por dentro.
-Seguro que lo es.
-¿No te da miedo?
-No puedo vivir con miedo. Lo mejor que es afronte lo que sea que vaya a ocurrir, porque sino ¿que sentido tendría enamorarse?
-Tienes razón.
-Yo siempre la tengo.
-Menuda estas echa.
-Dale un beso a Sebastián de mi parte. Buenas noches.
-Buenas noches. Pasáoslo bien.
-Gracias.
Tras colgar, llamé a mis padres. Sabía que me caería una buena por no haberles llamado antes, pero ni eso podía borrarme la sonrisa que tenía en aquel momento.
-¿Qué tal todo por ahí?- llevábamos ya diez minutos hablando y aun no me habían gritado. Tenían puesto el manos libres.
-Pues muy bien. He hecho algunas compras.
-Que bien cariño.- ¿Por qué estaban de tan buen humor?
-¿Cómo estáis vosotros?
-Genial. Nos vamos de viaje. Asuntos de trabajo de tu padre y me ha pedido que le acompañe.- ¿Otro viaje?
-¿Y a donde es?
-A Túnez.
-¿Tan lejos?
-Solo serán dos semanitas de nada.
Odiaba que mis padres se marcharan de viaje pero al menos esta vez no me quedaría sola en casa. Antes al menos tenía el consuelo de que Clara vivía allí pero ahora que se había mudado con Sebastián todo era diferente y además, tampoco iba a estar en casa. El viaje de Lidia no podía haber llegado en mejor momento.
-¿Puedo pasar hijo?
-Adelante.- la madre de Javier entró en la habitación no solo para ver como se encontraba su hijo sino también para preguntarle algo.
-Dime solo si debo preocuparme.
-¿Respecto a que?
-Tu hermano esta fregando los platos.
Javier no tuvo más remedio que echarse a reír. Nico era un negado para las tareas de la casa. Le sorprendía que su madre no hubiese mencionado nada de platos rotos.
-¿Qué tiene tanta gracia?
-Creo que Nico esta enamorado mamá.
-¿Otra vez?
-Creo que esta vez es de verdad. Al parecer hay una chica a la que ha visto un par de veces que le tiene tonto perdido.
-¿Y quien es?
-Ni idea. Ni siquiera ha hablado con ella.
-Eso si que me sorprende.
-Y a mí.
-En fin, si logra que haga este tipo de cosas ya me cae bien.
-Es genial.
-¿Y tu que tal estás?
-Igual que él.
-¿Qué se supone que significa eso? ¿Hay una chica?
-Si mamá. La hay.
-¿Y quien es?
-Es con quien quiero estar. No puedo decirte más. Quizá en septiembre pueda contarte más.
-¿Qué pasara en septiembre?
-Que volverá.- a veces no sabía si era buena idea preguntarle las cosas a Javier. Era como un libro cerrado y casi nunca hablaba de él mismo. Quizá si hablando con Javier podía saber que le ocurría a Nico, si hablaba con Nico se enterara de lo que le ocurría a Javier.- No te molestes mamá. No va a decirte nada.
-¿Cómo sabes lo que estaba pensando?
-Llevas intentándolo desde que empezaron a gustarle las chicas a Nico.
-¿Demasiado previsible?
-Un poco.
Cuando su madre salió de la habitación, se levantó hacia el escritorio, encendió la luz que había sobre la mesa y cogió papel y bolígrafo. No sabía que escribir a continuación, pero de lo que si estaba seguro era de qué debía hacerlo. No podría aguantar hasta septiembre si no lo hacia.
Al final solo escribió lo que creyó necesario. Se vistió, cogió a Hobbie y avisó que no tardaría.
-¿Dónde vas?
-Voy a ver si encuentro a su amiga. Quiero hablar con ella y darle algo.
-¿Qué decía exactamente aquella carta?
-Solo que no me rindiera.
-Quizá no es como yo me imaginaba.
-Tal vez. El caso es que he decidido hacerle caso y esperar a que vuelva.
-¿Quieres que te acompañe?
-Mejor si no nos ve a los dos de golpe. Sería un poco impactante.
-De acuerdo.
-¿Vas a salir hijo?- su madre apareció de pronto.
-Voy a sacar a Hobbie y a ver si me da un poco el aire.
-Ten cuidado y llévate una chaqueta por si acaso. No quiero que vuelvas a recaer.
-Estaré bien. No tardaré nada.
Esta vez, ni siquiera Hobbie consiguió dejarle atrás y corrieron hacia el parque al mismo ritmo.
<<Ojalá que la encuentre>>
Llegaron en un tiempo record. Buscó por el parque haber si encontraba a Hailey y estuvo a punto de desistir si Hobbie no se hubiese vuelto loco ladrando en aquel momento.
Se levantó del banco en el que estaba sentado, y se acercó a Clara mientras ambos perros jugaban juntos.
-Hola.
-¿Tu eres Clara, la amiga de Mónica verdad?
-La misma.
-¿Puedes darle esto a ella?
-No voy a verla hasta septiembre.
-Entonces si hablas con ella, dile lo que pone. No es nada privado así que no pasa nada.
-De acuerdo.
-Gracias.
Cuando ya llevaba un rato allí se arrepintió de no haber echo caso a su madre, porque volvía a encontrarse mal. Se despidió de Clara y llamó a Hobbie para marcharse a casa.
Al llegar, se sentía tan mal que apenas escuchó como su madre le decía que ella había estado en lo cierto. De todos modos, había valido la pena. Ahora ya no le importaba pasarse lo que quedaba de mes en la cama para recuperarse para cuando llegase el día en el que volveríamos a encontrarnos en el parque.
-Hola, ¿Qué tal?
-Bien. Íbamos a cenar algo. ¿Qué pasa?
-He ido al parque y estaba allí tu chico.
-¿Te ha dicho algo?
-Me ha dado una carta para ti. Le dije que tardaría en verte y me dijo que si quería podía leértela.
-Hazlo.
-¿Estás segura?-¿Lo estaba? No lo sabía. Como podía saberse. No sabía que era lo que podía decir aquella carta. Solo me cabía esperar que no fuese nada malo. Clara abrió el sobre y desdobló la carta.- Dice así.
Por favor que no sea nada malo, recé para mis adentros.
- “Como te ocurrió a ti no se muy bien como empezar a escribirte, tal
vez deba hacerlo presentándome. Me llamo Javier y quiero que sepas que ahí estaré.” No dice nada más.
¿Entonces no estaba enfadado conmigo? Ahora tenía aun mas ganas de que llegase septiembre.
-Gracias por esto Clara.
-No me las des. Aun no estando ahí contigo puedo adivinar que tus pies no están tocando el suelo.
Que graciosa, pero que razón tenía. Me sentía como en una nube.
Dani me llamó para avisarme de que la cena ya estaba en la mesa.
-Ahora bajo.
-Ves a cenar.
-Vale. Buenas noches Clara.
-Buenas noches Mónica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario