martes, 27 de diciembre de 2011

Capítulo 01


 

Si aquella mañana cuando desperté, hubiese imaginado por un momento lo que suponía ir a clase, lo que vendría tras eso, seguramente me habría quedado bajo la protección de mis sábanas. O por lo menos, no habría salido de casa.
Antes de seguir con mi historia, dejad que me presente. Me llamo Mónica y mi familia es, bueno, adinerada. No pretendo parecer una creída, pero es cierto.
Mi vida siempre ha sido un camino de rosas. Todo me iba genial. Tengo unos padres estupendos, y unos amigos que no cambiaría por nada del mundo. Gracias a todos ellos hoy podéis leer esta historia.
En fin, a lo que iba… Aquella fatídica mañana, tras ducharme y vestirme, bajé al comedor, donde me esperaban mis padres como cada mañana.
Os hablaré un poco de ellos.
Mi padre es dueño de una multinacional que distribuye muchos de sus productos por todo el mundo. De ahí que tengamos tanto dinero.
Mi madre siempre ha sido una mujer muy inteligente por lo que normalmente acompaña a mi padre a todos los eventos a los que debe asistir. Resumiendo, siempre están muy ocupados, pero les adoro.
Durante el desayuno, mi padre me comunicó que iba a estar unos días fuera por viaje de negocios. Siempre igual…
Se pasaba la mayor parte del tiempo fuera de la ciudad. Y mi madre tres cuartos de lo mismo. Entre sus reuniones con papá, y con sus amigas del club… casi siempre estaba en casa con el personal. Suerte que Clara aun vivía con nosotros.
Clara es la hija de la cocinera. Nos hemos criado prácticamente juntas y es sin dudarlo, mi mejor amiga y ni siquiera el hecho de que ahora esté saliendo con su mejor amigo de toda la vida, puede cambiarlo.
Sebastián llevaba años enamorado como un tonto de ella, y nunca había tenido el valor para declararse.
Una noche, hablándolo, me pidió consejo y le dije que no debía tener miedo de sus sentimientos.
No importan los sentimientos que tengamos si no somos capaces de sincerarnos hacia esa persona, ¿verdad?
Finalmente se declaró, y ya están pensando en casarse en cuanto acaben en la Universidad.
Yo aun voy al instituto, y no puedo decir que no me divierta. Estoy apuntada a teatro junto con toda la pandilla.
Hemos representado varias obras y se nos da bien. Ahora nuestro reto es presentarnos a un concurso y quedar finalistas.
Sé lo que estáis pensando. ¿Hay concursos de teatro?
Pues si, los hay y yo creo que tenemos las de ganar.
Nuestro reto era intentar representar una obra que nadie hubiese hecho nunca. Elegimos la de Anastasia, hija de zar de Rusia.
Conseguimos el permiso del director, que era bastante competitivo, para que nos dejase ensayar durante algunas clases.
Estábamos todos a la espera de que nos diesen noticias acerca de si habíamos sido admitidos en el concurso que por cierto, era en Francia.
De eso se encargaba mi madre. Ella conocía a gente allí y me había prometido avisarnos en cuanto conociese los resultados.
Asignar los papeles no fue fácil, pero todos coincidían en que Anastasia debía ser yo.
Aquel fue el día en el que Santi llegó al instituto.
Mejor si empiezo por el principio.
Santi venía de fuera. De Madrid, para ser exactos.
Todo empezó en clase, sino recuerdo mal.
Estaba distraída repasando unos apuntes, cuando se abrió la puerta y entró el chico nuevo.
Orlando, el delegado de clase le dio la bienvenida y le presentó a los alumnos.
Antes de que llegase a mi, Lidia entró de golpe y me sacó a rastras de clase.
Al parecer, por lo que pude entender mientras íbamos por el pasillo hacia el salón de actos, ya había noticias del concurso.
Nos reunimos todos allí, esperando a que la profesora de teatro, la señorita Rosa, nos dijese algo.
- Bueno chicos- hizo una pausa y se pasó la mano por el pelo- hemos trabajado mucho todo este
tiempo y sea lo que sea que diga este sobre- dijo enseñándonoslo- lo habéis hecho genial.
-Díganos ya el resultado- Raúl pocas veces perdía la paciencia,
pero era cierto que habíamos trabajado mucho y todos estábamos deseando conocer el resultado. -Vamos allá- abrió el sobre lentamente, entrecerrando los ojos.
Temiéndose que no fuese a salir bien. Primero abrió un ojo y después el otro para terminar abriéndolos como platos.- Dios mío…
-¡¿Qué?!- preguntamos todos a la vez.
-¡Lo hemos conseguido!
Se hizo un silencio casi sepulcral. Ninguno estaba seguro de haber oído bien.
Tardamos varios segundos en reaccionar y el caso es que aun después de hacerlo, ninguno terminaba de ser consciente de lo ocurrido.
-¿Esta usted segura de eso?- preguntó Luis, sereno como siempre.
-Lo estoy. Mira- le entregó la carta que leyó para si mismo para
mirarnos poco después con una sonrisa y gritar que lo habíamos conseguido.
Nunca había visto a Luis tan feliz por algo y le conocía desde que íbamos juntos a la guardería. En realidad, salvo a Lidia, que se había unido a nosotros dos años antes, Raúl, Isa, Luis, Olga, Dani y yo éramos amigos desde el jardín de infancia.
Nos unía una amistad de más de diez años. Una amistad que jamás se había visto afectada por nada. Ellos no me habían decepcionado nunca y yo no pensaba hacérselo a ellos.
Me gustaría hablaros un poco de cada uno de ellos para que me entendáis.
Luis era mi mejor amigo. Siempre era a quien primero acudía, a parte de Clara, claro. Ella no pertenecía a la pandilla, aunque podía contar con ella de todos modos y en cualquier momento.
En fin, Luis ha sido siempre un poco tímido y creo que nunca le he visto enfadarse con nadie aun teniendo motivos.
Siempre optaba por no mirar hacia atrás y seguir adelante.
Ninguno de nosotros podía comprender que no quisiese afrontar las cosas al momento, pero con el tiempo comprendimos que Luis tenía la oportunidad más delante de “vengarse”.
Olga era también una de mis mejores amigas. Siempre podía contar con ella. Comprendía cada una de las cosas que le decía, nunca me juzgaba por nada y siempre me escuchaba con una sonrisa en los labios. Era sencillamente genial. No debo olvidarme de deciros que estaba profundamente enamorada de Raúl, su mejor amigo y vecino de enfrente de toda la vida.
En cuanto a Raúl, no la correspondía en ese aspecto. La quería con locura y estaba dispuesto a hacer por ella lo que fuese, pero su corazón pertenecía a otra persona. Como amigo es estupendo. Un poco irascible a veces pero bueno en el fondo.
Isa era otro tema. Lista, simpática y quizá algo ambiciosa pero en el buen sentido. Siempre creí que ella y Luis hacían buena pareja y si he de ser sincera me sorprende que aun, en el día de hoy, no haya ocurrido nada entre ellos.
Dani era el más loco de todos nosotros. Nunca le faltaba una sonrisa y siempre sabía que hacer. Es imposible no divertirse con él. Su corazón es solo para Lidia, a pesar del poco caso que le hace ella.
Y Lidia… bueno, ya dije que se unió a nosotros mucho más tarde.
Ella también vino de fuera, y la verdad es que pocas veces hablaba de sus cosas. Siempre nos decía que había cambiado de ciudad para rehacer su vida, una vida que no pudiese odiar.
Ya estamos todos. Ya podemos seguir.
Como decía, lo habíamos conseguido y ya iba siendo hora de que el resto de nuestra clase estuviese al corriente. Raúl y yo fuimos los encargados de ir a comunicárselo mientras nuestra profesora iba a hablar con el director.
Interrumpir las clases no era especialmente mi fuerte. A Lidia se le daba muchísimo mejor.
Llamamos a la puerta esperando respuesta al otro lado.
El profesor de historia nos dejó pasar sin decir nada ni oponerse siquiera.
Podía notar la mirada de toda la clase sobre nosotros, esperando a que dijésemos algo, fuera lo que fuese.
-Hemos venido principalmente para comunicarles algo a nuestros compañeros.- empezó diciendo Raúl. A él casi nunca le costaba hablar en público.
Cuando estuvo seguro de que todos le prestaban atención, prosiguió.
-Como ya sabéis, los del grupo de teatro, hemos estado ensayando
mucho para participar en un concurso. Mónica y yo estamos aquí para deciros que lo hemos conseguido. ¡Nos vamos a Francia!
Debo decir que me sorprendió que todos se pusiesen en pie. Todos salvo uno. Un chico que se sentaba al final.
Me escabullí entre nuestros compañeros que se acercaron a felicitarnos para acercarme a aquel chico que me había llamado la atención.
Al acercarme a su mesa, vi que tenía la cabeza oculta entre sus brazos.
No sabía porque pero algo me decía que conocer al chico nuevo, me cambiaría.
-Buenos días.- ni siquiera me miró. Podía sentir cierta decepción en mi misma. ¿Qué era lo que esperaba de él?
Decidí probar de nuevo por si acaso.
-He venido a presentarme pero veo que no estas de humor así que mejor te dejo solo.
Por lo que podía ver en su cara, si no me marchaba de allí seguramente terminaría por soltarme alguna grosería, y de pronto, su expresión cambió.
-Espera por favor. No sabía que eras tú.
-Me halaga pero tampoco me parece justo.
-Lo se. Perdona.
-Tranquilo.- me senté en la mesa que había frente a él dispuesta a saber algo de aquel chico que me había llamado tanto la atención o eso es lo que hubiese ocurrido si Raúl no me hubiese sacado de allí a rastras.- Eres un animal. ¡Me vas a hacer daño!
-Los demás nos esperan. No podemos perder tiempo.
El pobre chico se quedó allí sin saber como reaccionar. Todo había ocurrido tan rápido. No dijo nada hasta que Orlando se le acercó.
-Con este chico siempre pasa lo mismo. Es tan celoso que parece mentira que ella aun no se haya dado cuenta de sus sentimientos.
-¿Quieres decir que él también esta enamorado de ella?
-¿Quieres decir que tú lo estás? Pero si acabas de llegar y no sabes nada de ella.
-No me hace falta. Sé lo que significa lo que siento cuando está cerca y voy a hacer lo que sea para que ella lo sepa.
-Por lo que yo sé, Mónica esta muy protegida por sus amigos y ellos mismos te someterán a juicio.
-Eso no me asusta.
-De momento ya tienes a uno en contra- dijo refiriéndose a Raúl.
-Estoy seguro de que para ella no es más que un amigo, de modo que no me preocupa.
Así quedó la cosa para ellos dos, quienes habían sido escuchados por una tercera persona. Alguien que desgraciadamente no tenía nada mejor que hacer que hacerle daño a los demás. Miranda.

1 comentario:

  1. q lindo ganar ese concurso y representar lo q amas me ancanto lindo inicio de una historia

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